No han logrado un transporte público fiable y especialmente para los que viven fuera y trabajan en la urbe, han permitido la gentrificación y la invasión turística, han saturado la ciudad de eventos y han potenciado los transportes individuales por encima de los peatones. Y este es otro error grave.
El PeriódicoPor qué los 'parkings' para vecinos de Barcelona podrán desaparecer de los bloques de viviendas protegidas